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¿Se pueden evitar los despistes en la tercera edad?

¿Cómo evitar los despistes en la tercera edad?

El cerebro comienza a envejecer alrededor de los 40 años, aunque algunos especialistas adelantan el inicio de este proceso de envejecimiento a la década de los 30. Las funciones cognitivas, como la capacidad de razonar y la memoria, comienzan a deteriorarse mucho antes de que se empiecen a tener despistes y olvidos.

El aumento de los despistes son un signo de envejecimiento cognitivo. Esto significa que los adultos son aún más susceptibles a la distracción bajo estrés o a la excitación emocional, lo que indica que la capacidad del núcleo para intensificar el enfoque se debilita con el tiempo. En este artículo explicaremos si es posible evitar los despistes en las personas mayores, si son normales, sus causas y cómo podemos mejorar la memoria a medida que envejecemos. 

¿Son normales los despistes en la tercera edad?

Aunque no afecta a todas las personas por igual es normal tener ciertos despistes, e incluso más dificultades para aprender cosas nuevas en la tercera edad y fijar los recuerdos que cuando se era joven.

Es importante también saber que el envejecimiento no provoca, por sí mismo, una pérdida significativa de la memoria, y que si en vez de tratarse de episodios aislados, los olvidos son frecuentes e importantes, hasta el punto de interferir en el desarrollo normal de las actividades cotidianas y afectar la calidad de vida, es necesario consultar de inmediato con un médico porque puede ser un síntoma de otras enfermedades.

Causas de los olvidos

Entre las principales causas de los olvidos y despistes que sufren las personas mayores están el estrés continuado y la acumulación de tareas. La mayoría de las personas mayores tienen que estar pendientes del trabajo, el mantenimiento de la casa o el cuidado de otros (hijos, padres, nietos, mascotas), y por ello deben priorizar y atender primero lo más relevante, dejando en un segundo plano las tareas que pueden esperar.

Además, en algunos momentos el olvido es saludable y necesario, porque en caso contrario con el bombardeo de estímulos que se recibe puede llagar a ser enloquecedor permanentemente a través de los sentidos. Los trastornos emocionales como la ansiedad o la depresión también afectan las capacidades cognitivas y pueden dificultar el desempeño de las tareas habituales y perjudicar la memoria a corto plazo, aunque esto se resuelve tratando el problema emocional.

De igual forma, el consumo de sustancias tóxicas, como el alcohol, el cannabis, la cocaína, o el tabaco, entre otras, puede provocar un daño permanente en el cerebro que tenga como consecuencia la pérdida de memoria y otras funciones cognitivas, que se acentúan al llegar a la edad adulta. También algunos medicamentos, un déficit de vitamina B12 o algunas enfermedades, como por ejemplo problemas de tiroides, pueden provocar olvidos.

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15 consejos para evitar despistes

  1. Listas mentales: hacer la lista de la compra mentalmente y en orden alfabético cuando se vaya a comprar. Repítelas en voz alta antes de salir y verás qué bien te va.
  2. Utilizar calendarios, tanto tradicionales como digitales.
  3. Repetición de costumbres o hábitos: eso es acostumbrarse a realizar lo mismo cada día y no se olvidará.
  4. Hacer repasos mentales: si no recuerdas dónde colocaste las gafas, piensa en todas las acciones que has realizado desde la última vez que las viste y búscalas en los lugares por donde hayas pasado. Aparecerán sin ninguna duda.
  5. El orden. Ser ordenado, si se clasifica los objetos, ropa, documentos es más fácil encontrar las cosas.
  6. Dormir lo necesario. Un sueño reparador es imprescindible para tener la mente despejada al día siguiente y consolidar los recuerdos.
  7. Tener una actitud positiva siempre.
  8. Mejorar la salud mental con las relaciones sociales. Hablar con los demás y compartir aficiones reduce el riesgo de depresión y ayuda a mantener el cerebro en forma.
  9. Eliminar distracciones y fuentes de estrés. La tensión mental y la tensión emocional pueden actuar como barreras importantes para la creación y recuperación de recuerdos. Haz una sola cosa a la vez en lugar de realizar múltiples tareas.
  10. Hacer ejercicio con frecuencia. A muchos médicos les gusta decir que si algo es bueno para el corazón, entonces probablemente también sea bueno para el cerebro. Es por eso que el ejercicio físico a menudo está vinculado a una mejor salud cerebral.
  11. Tomar tiempo para no hacer absolutamente nada. Resulta que este tipo de descanso despierto puede tener un efecto positivo en la memoria, especialmente si ocurre después de un período de aprendizaje.
  12. Considerar cambios en la dieta. La buena nutrición es una parte esencial de un estilo de vida saludable y, por supuesto, un cerebro sano.
  13. Estimulación mental. La estimulación mental es vital. Pero para mejorar la memoria, se necesita seguir aprendiendo cosas nuevas. Cuanto más desafíe al cerebro, más se podrá mejorar potencialmente la memoria.
  14. Ir al médico periódicamente. Muchos tipos de condiciones médicas pueden causar o contribuir a la pérdida de memoria. Por lo tanto, siempre es aconsejable consultar al médico si observa algún problema cognitivo que no parece que se vaya por sí solo.
  15. Colocar señales y recordatorios. Indicaciones visuales o auditivas para ayudar a recordar las cosas que se deben hacer. Desde notas post-it hasta alarmas, es fácil configurar recordatorios simples.

¿Despistes o pérdida de memoria?

Lo primero es saber reconocer las diferencias entre esos pequeños despistes y las manifestaciones iniciales de pérdida de memoria, crucial para actuar cuanto antes. Los despistes pueden ocurrir a cualquier edad y no deben ser preocupantes hasta el momento en que interfieran en el desarrollo de actividades diarias; es decir, olvidar acudir a una cita importante, no saber indicar al taxista la dirección de casa. Esto se puede convertir en una pérdida de memoria. 

Cuando existe una pérdida de memoria y la persona mayor se queja de sus constantes olvidos cotidianos, comienzan los problemas. Debido al aumento de la esperanza de vida, el riesgo de padecer algún tipo de neurodegeneración cognitiva aumenta, cobrando la memoria especial interés terapéutico.

¿Cuándo son preocupantes los olvidos?

Para que nuestro cerebro funcione bien estamos obligados a ir descartando recuerdos de poca importancia para ceder protagonismo a contenidos mentales de mayor importancia en un momento determinado.

Este olvido afecta también a las rutas mentales que llevan a ciertos recuerdos, lo cual significa que a veces nos vemos incapaces de acceder a un recuerdo y, minutos después, nos viene automáticamente a la cabeza.

El momento en que se debería consultar al médico es cuando esos olvidos pasan de anecdóticos a convertirse en una trampa para realizar actividades cotidianas. Por ello, es bueno fijarse en la frecuencia y en la intensidad de estas señales.

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¿Despistes o primeras señales de Alzhéimer?

Se han identificado cuáles son las primeras señales de la enfermedad de Alzhéimer y aunque no siempre es posible diferenciarlas de un envejecimiento cognitivo normal o despistes sí hay algunas pistas que pueden ayudar a detectar esas primeras señales.

  • Memoria: olvidos hemos tenido todos sin que por ello se vaya al médico. Es normal olvidar momentáneamente algo, pero no olvidar la existencia de ese objeto o para qué sirve.
  • Orientación temporal y espacial: confundir qué día del mes es o incluso de la semana puede ser normal. No saber en qué año estamos es más llamativo. Perderse en lugares nuevos puede ser común, pero lugares que se transitan regularmente, como el camino del trabajo a casa, puede indicar la necesidad de observar más detenidamente las causas. No saber cómo se llegó a un lugar que es extraño (sin serlo) definitivamente merece una visita al médico.
  • Funciones ejecutivas: problemas para hacer tareas comunes, es decir el no saber bien cómo usar un nuevo equipo, es normal. Si hacer la cena que antes se hacía con los ojos cerrados supone un problema al punto de no poder hacerla, en este punto si requiere una revisión médica.
  • Lenguaje: los problemas del lenguaje son otro de los síntomas que los médicos, especialistas toman en consideración. Por ejemplo, el tener una palabra en la punta de la lengua y no recordarla; rellenar con explicaciones sobre la palabra perdida de forma habitual, esa cosa dónde se ven las noticias en lugar de televisión, ya no es tan normal.
  • Alteraciones afectivas: es normal sentirse de mal humor o con tristeza algunas veces. Sin embargo, cambios drásticos y constantes en la personalidad y el humor en comparación con estados anteriores merecen una atención más detallada.

Trucos para mejorar la memoria

  • Prestar atención: la mejor manera de mejorar la memoria es simplemente prestar atención.
  • Generar una imagen para lo que se necesita recordar o fijarla en un símbolo. Una gran parte de la memoria es visual, por lo que una imagen brinda una mejor oportunidad de poder recordar algo.
  • Repetir lo se quiera recordar en la mente una y otra vez. Esto funciona bien para lugares, personas y objetos. Repite hasta que esté implantado en la memoria.
  • Hacer una lista: escribir una lista de las cosas que se quieran recordar. El hecho de categorizar y organizar los pensamientos los hace más fáciles de recordar.
  • Formar asociaciones: es un viejo truco para mejorar la memoria.
  • Dormir bien y lo suficiente. Darle oportunidad a nuestro cerebro de que procese la memoria desde el «almacén temporal» de la memoria a corto plazo al «almacén permanente» de recuerdos a largo plazo.
  • Hacer ejercicio: es increíble todas las cosas a las que hacer ejercicio puede ayudar.

 

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Ejercicios de memoria

  • Observar un dibujo 30 segundos y memorizar la máxima cantidad de detalles. Te será más fácil si los mencionas en voz alta (un edificio a la derecha). Ahora deja el dibujo y describe todo otra vez en voz alta.
  • Haz una lista (de artículos comestibles, cosas que hacer o cualquier otra cosa que se te ocurra) y memoriza. Una hora más tarde, ve cuántos artículos puedes recordar. Haz que los elementos de la lista sean lo más desafiantes posibles para una mejor estimulación mental.
  • Aprender a tocar un instrumento musical. Los estudios demuestran que aprender algo nuevo y complejo durante un período de tiempo más largo es ideal para la mente que envejece.
  • Crear imágenes de palabras. Visualiza una palabra en tu cabeza, luego intenta pensar en cualquier otra palabra que comience (o termine) con las mismas dos letras.
  • Dibujar un mapa de la memoria. Después de regresar a casa y visitar un lugar nuevo, intenta dibujar un mapa del lugar; repetir este ejercicio cada vez que visites una nueva ubicación.