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Abuso en ancianos: signos, tipos de abuso y cómo denunciarlo

¿Cómo hacerle frente a los abusos a ancianos?

Cada día ocurre con más frecuencia el abuso y maltrato a los mayores, sin embargo no se ha tenido en cuenta dado que, en su mayoría, este tipo de violencia hacia los ancianos no suelen trascender del ámbito familiar, aunque no siempre ocurre allí.

El abuso en ancianos ha emergido en los últimos años como un problema social. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido el abuso en ancianos como “la acción única o repetida, o la falta de respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona anciana”. (OMS, Universidad de Toronto y Ryerson, INPEA. Declaración de Toronto para prevención global de maltrato a las personas mayores. Rev Esp Geriatr Gerontol.2002; 37(6):332-333). Si quieres conocer otros datos de la OMS sobre este problema social pincha aquí.

Es así como el maltrato al mayor se convierte en una de las formas de violencia interpersonal más oculta y encubierta que se da en nuestra sociedad. Es un fenómeno relativamente nuevo en lo que se refiere al estudio y difusión de la problemática, aunque como todos los maltratos data de tiempos remotos.

Ahora bien, el punto neurálgico radica en la vulnerabilidad del mayor y el abuso de la confianza por parte de su cuidador, ya sea un profesional o familiar, quien, de manera reiterada, ejerce malos tratos que afectan física, psíquica e incluso económicamente al anciano.

Abuso a ancianos

Tipos de abuso a las personas mayores

Sin menoscabo del entorno en el que se encuentre viviendo la personas mayores, estas pueden ser víctimas de abuso. Así, este tipo de violencia puede tener lugar en su hogar bajo el cuidado de un profesional, en una residencia de ancianos, en algún centro especializado para la atención de personas de la tercera edad o incluso si vive de forma autónoma en su casa.

Los tipos de abuso en las personas mayores pueden producirse por acción u omisión, y en este sentido tenemos:

  • Abuso físico: consistentes en aquellos actos de violencia que producen dolor, deterioro e incluso enfermedad y que se manifiestan de manera inexplicable. Este tipo de abuso se ejecuta al golpear, empujar, abofetear, pellizcar, forzar la ingesta de alimentos, e incluso desde el punto de vista sexual. Llegando a reflejarse en los ancianos por medio de hematomas, fracturas, heridas punzo penetrantes, marcas en las muñecas, fisuras, entre otras.
  • Abuso psicológico: en este caso, se evidencia este tipo de abuso a través de las conductas que llegan a producir una angustia mental en el anciano dado el acoso o intimidación verbal de la que pueda ser objeto. Por ejemplo, las amenazas de abandono o de separación del hogar para ser internado en alguna institución, castigos, tratarlos como niños, aislamiento de la familia, amigos, entre otros.
  • Abuso económico: la mayoría de las veces el uso inadecuado de los ingresos o recursos de un mayor se convierte en otra forma de abuso por parte del cuidador, y que se pueden manifestar al negarle la vivienda al anciano, ocultar bienes materiales, robo de dinero o posesiones, robo, coacción para la firma de contratos, documentos o poderes notariales, cambios en el testamento, entre otros.
  • Negligencia física: si bien es cierto que muchas veces el cuidado de los adultos está a cargo de algún familiar, en ocasiones se suele contratar a cuidadores. En ese sentido, se incurre en abuso por negligencia física cuando no se aplican los cuidados sanitarios, el inadecuado suministro de alimentos y medicamentos, la falta de higiene y no proporcionar las gafas, prótesis, bastones, audífonos que puede necesitar el anciano.
  • Negligencia psicológica: esta acción u omisión se evidencia al proporcionar los estímulos sociales al anciano al ignorarlo por tiempos prolongados, no emitiendo palabras sino silencios ofensivos, abandono en sitios públicos o dentro del recinto en el que hace vida el anciano, cuando éste sufra algún tipo de demencia o enfermedad como el Alzheimer, entre otros.
  • Negligencia económica: para este tipo de maltrato, el cual es muy común, la persona responsable del cuidado del anciano deja de utilizar los recursos disponibles para mantener o restaurar la salud o bienestar del adulto mayor, incluso cuando no recibe los cuidados óptimo a pesar de contar con los recursos suficientes.

Signos comunes para detectar este problema

Como ya se ha indicado, este se ha convertido en un problema social, no solo para los familiares de éste sino para la comunidad en general. En ese sentido, la información oportuna y adecuada siempre ayudará en la prevención de este tipo afectaciones que le degradan como persona.

Es así como, con el fin de detectar este problema, pueden observarse algunos signos comunes como los que se enumeran a continuación:

Signos comunes de los abusos a mayores

1.- Lesiones inexplicables y síntomas físicos: si bien es cierto que los mayores son más propensos presentar lesiones o heridas dada su condición, muchas veces las mismas son producidas por el abuso o negligencia física infringida en la persona, de ahí que sean inexplicables. Los signos en que se presentan son:

  • Heridas y contusiones múltiples, en diferentes momentos evolutivos, localizadas en muñecas, hombros, alrededor del abdomen o en cara interna de muslos y brazos.
  • Fracturas, luxaciones y esguinces recurrentes.
  • Lesiones en la cabeza, cara o cuero cabelludo con arrancamiento de cabello.
  • Quemaduras en sitios poco frecuentes.
  • Arañazos.
  • Enfermedades venereas o infecciones genitales no explicadas.
  • Caídas de repetición (no explicables por la condición física del paciente).

2.- Mala higiene personal y del hogar: cuando las personas de la tercera edad se encuentran al cuidado de alguien se puede percibir su atención inadecuada cuando presenta en el aseo personal y del hogar los siguientes signos:

  • Boca séptica.
  • Ropa inadecuada para la época del año o sucia
  • Mala higiene corporal.
  • Carencia de servicios básicos en el hogar como el agua y la electricidad.

3.- Negligencia médica: cuando el adulto mayor carece de la debida atención médica bien por acción u omisión se pueden observar lo siguiente:

  • Gafas rotas o falta de las mismas cuando son necesarias, falta de audífono o prótesis dentales.
  • Malnutrición o deshidratación no explicable por patología orgánica.
  • Hipotermia.
  • Contracturas articulares por falta de movilidad.
  • Úlceras por presión descuidadas.
  • Signos de intoxicación medicamentosa o de incumplimiento terapéutico.
  • Visitas repetidas a urgencias por exacerbaciones de enfermedades crónicas a pesar de un programa de atención sanitaria y de haber proporcionado los recursos necesarios.

4.- Abandono: bien sea por abuso o negligencia, el abandono de los ancianos ocurre con mucha frecuencia, para ello se deben considerar los siguientes signos que hacen presumir la conducta inadecuada en el cuidador, estos son:

  • Mínimas conversaciones entre la víctima y el cuidador.
  • Actitud de indiferencia hacia el anciano por parte del cuidador
  • Anciano solo durante períodos largos de tiempo.
  • No proporcionar información al anciano.
  • Institucionalización.
  • Anciano solo en sitios públicos a pesar de tener un cuidador.

Abandono a personas mayores

5.- Difícil relación con su cuidador: las distintas manifestaciones de tensión por las emociones que se derivan de la relación hostil entre el anciano y su cuidador pueden manifestarse a través de los siguientes signos:

  • Confusión, depresión, ansiedad en el anciano.
  • Vigilancia y cautela excesiva por parte del cuidador.
  • Negación de relaciones con otras personas.
  • Desinterés del cuidador hacia las personas de la tercera edad.
  • Comportamiento agresivo del cuidador hacia el anciano.
  • Un miembro de la familia tiene una actitud indiferente o está enfadado con el anciano y es reacio a proporcionarle la asistencia necesaria.

6.- Gastos irregulares: el inadecuado uso del patrimonio del anciano es otro de los factores que tienden a convertirse en un tipo de abuso, los signos para que se configure tal accionar pueden ser:

  • Compra de bienes innecesarios.
  • Falta de pago de las obligaciones en los servicios.
  • Ausencia injustificada de algunos bienes y pertenencias del anciano.
  • Extravío de documentación financiera.
  • El paciente recibe unos cuidados subóptimos en domicilio a pesar de tener recursos.
  • El anciano parece confuso o desconoce su situación económica.

7.- Cambios en su personalidad: el adulto mayor que esté siendo objeto de abuso o maltrato siempre mostrará cambios en su conducta afectando la personalidad, ello puede evidenciarse a través de los siguientes signos:

  • Denuncia el maltrato de forma verbal.
  • El anciano parece temeroso de algún miembro de la familia o parece reacio a contestar cuando se le pregunta.
  • El anciano y un miembro de la familia dan explicaciones diferentes de un incidente.
  • Se asusta fácilmente.
  • Evade la mirada.
  • Conductas regresivas propias de la etapa infantil.
  • Trastornos del sueño.
  • Miedo al estar con una persona en específico.
  • Apatía.

Signos de que un mayor está siendo maltratado

¿Cómo denunciar el abuso a personas mayores?

En España no existe a la fecha una legislación penal específica para el maltrato de los mayores, por lo que al no encontrarse tipificado de manera específica se debe encuadrar la conducta desplegada por el presunto agresor dentro de los delitos que se especifican en la normativa vigente, referidos a la violencia habitual entre algunos familiares.

En virtud de la reforma del código penal en el año 2003, esta forma de abuso hacia los ancianos puede encuadrarse en el artículo 173, parágrafo segundo el cual sanciona estas formas de violencia. No obstante, existen algunas organizaciones a las que se puede acudir, con el fin de facilitar los procesos para hacer cesar el abuso y establecer las responsabilidades a las que hubiere lugar.

¿A quién dirigirse?

Ante la presunción de un abuso o maltrato de un adulto mayor por parte de quien tiene la responsabilidad de cuidar y atender al anciano, se puede recurrir a formalizar denuncia por ante las Comisarías y Juzgados correspondientes, así como ante las Asociaciones encargadas de la defensa de las personas mayores. tales como:

IMSERSO

El Instituto de mayores y asuntos sociales (IMERSO) adscrito al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, no tiene entre sus funciones la asistencia de las personas mayores que hayan sido víctimas de abuso o maltrato, por lo cual recomiendan a los interesados dirigirse a las comisarías o juzgados según corresponda. Sin embargo, si tienen otro gran numero de ayudas y de información para los mayores que podrás revisar aquí, en su página web.

CEOMA

La Confederación española de organizaciones mayores tiene presencia en el ámbito nacional con el fin de promover, coordinar, integrar y crear organizaciones de mayores para la gestión de sus intereses, por lo tanto tampoco asiste a los adultos mayores que sean víctima de abuso o maltrato.

EIMA

La Asociación para la investigación del maltrato al anciano tiene como objeto la formación, divulgación e investigación referidas al trato adecuado de las personas mayores así como contribuir a la prevención, detección, evaluación e intervención en los casos donde se presume el maltrato y abuso de ancianos. Si quieres saber más puedes echar un vistazo desde aquí.

ALMAMA

La Asociación de lucha contra el maltrato a mayores se encuentra entre las organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro, cuyo objetivo es el apoyo a las personas mayores que se encuentren en una situación de vulnerabilidad ante el abuso y maltrato bien sea en una institución, centro o incluso en el ámbito familiar.