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Cómo tranquilizar a un enfermo de Alzheimer

Trucos para tranquilizar a un enfermo de Alzheimer

 

Es indescriptiblemente doloroso presenciar el deterioro de un ser querido que padece Alzheimer u otro tipo de demencia. A medida que avanza la enfermedad, vemos que los pequeños olvidos se transforman en un deterioro grave, lo que eventualmente hace que la comunicación se convierta en un problema. Llegar al punto de no saber qué decir al enfermo de Alzheimer.

Saber cómo comunicarse y conectar con los familiares que sufren formas de deterioro cognitivo es imprescindible a medida que avanza la enfermedad. En este artículo te ofrecemos algunos consejos para entender mejor a los enfermos de Alzheimer y también otorgamos más información sobre cómo comunicarnos con ellos.

Causas de la agresividad en enfermos de Alzheimer

La agresividad en enfermos de Alzheimer es una causa frecuente de sobrecarga para las personas que los cuidan. Identificar los desencadenantes es clave para su manejo, además porque este síntoma puede estar respondiendo a problemas de salud importantes. Entre las causas más comunes están:

  • Delirios y alucinaciones.
  • Dolores crónicos.
  • Infecciones urinarias.
  • Cansancio.
  • Ambientes con mucho ruido.
  • Presencia de una nueva persona que lo cuida u otras personas desconocidas.
  • Cambio de residencia.
  • Confusión debido a los déficit cognitivos o sensoriales.
  • Exigencias que la persona ya no es capaz de afrontar: por ejemplo, bañarse de forma independiente.
  • Efectos secundarios de medicamentos.
  • Incomodidad física debido a la falta de movilidad.

¿Cómo calmar a los enfermos de Alzheimer?

El uso de medicamentos para controlar comportamientos agresivos en pacientes con demencia se considera muy controvertido. Afortunadamente, los medicamentos no son la única respuesta. Si se desea conectar de manera significativa con el paciente para poder calmarlo, se debe seguir algunas técnicas y estrategias que han ayudado a muchas personas a manejar la agresión derivada de la enfermedad:

  • Usar signos y etiquetas: colocar carteles en las habitaciones para explicar cómo funcionan, etiquetas de identificación con los nombres de los familiares cuando visitan al enfermo y etiquetas en artículos comunes, como relojes y teléfonos. Escribir frases explicativas en los armarios para explicarle qué hay dentro.
  • Descubre los motivos más comunes que causan su malestar. Se puede trabajar para lograr transiciones suaves. Si al enfermo no le gusta salir de casa, por ejemplo, puedes iniciar el proceso poco a poco. Las acciones de ponerse de pie, ponerse los zapatos y un abrigo, etc, se pueden introducir secuencialmente mientras distraes a la persona con una charla.
  • Usar la lógica y la razón.
  • Validar sus sentimientos. 
  • Usar un tono suave y caricias tranquilizadoras.
  • Crear una rutina de vida cotidiana. Esto ayudará a minimizar el número de situaciones inesperadas y estresantes.
  • Ignorar su comportamiento agresivo.
  • Mantener un fuerte sentido del humor. La compasión y el sentido del humor ayudarán a lidiar más eficazmente con un comportamiento difícil.
  • Probar la música: a veces, la música puede hacer que se calme al instante. Los especialistas dicen que es más efectivo durante la comida o el baño.
  • Evaluar constantemente. Aprender a hacer un resumen después de un incidente e identificar lo que lo causó.
  • Buscar ayuda y consejos. Localizar grupos de apoyo y consejeros para aprender a lidiar con la agresividad.

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15 ideas para manejar la agresividad

Las personas que sufren deterioro de la memoria tienen problemas para expresar emociones y pensamientos, y también tienen problemas para comprender a los demás. 

Minimizar la tensión

Se recomienda un ambiente tranquilo y sin tensiones en que el enfermo pueda seguir cierto tipo de rutina que le sea conocida. Y además algunos consejos en el comportamiento:

  1. Usar una voz tranquila y un tono cálido. No ser condescendiente y no usar emociones intensas. 
  2. Adelantarse a la causa. Si se logra identificar la causa o el desencadenante de episodios de agresividad  hay que evitarlo en la medida de lo posible, si no se puede, entonces prepararse.
  3. Identificar lo que ayuda a evitar o a extinguir episodios de agresividad. Es importante ser consciente de todos los elementos que rodean la agresividad y minimizar la tensión, incluyendo aquello que logra calmar al enfermo. 
  4. Cuidar la reacción de los cuidadores
  5. No criticar. Ser compasivo y no intentar corregir al enfermo en cada momento. Que se sienta libre de seguir con sus delirios y errores para ver a dónde lleva la conversación.

Adaptando el ambiente

El enfermo con demencia, frecuentemente, llega a perder el control si se encuentra a sí mismo ante una situación extraña o ante un grupo de gente desconocida, ya que esto les puede causar angustia y confusión. Mencionamos algunos consejos:

  1. Adaptar el ambiente: conocer si el ruido le molesta al enfermo o estar varias horas sentado en el sillón sin hacer nada le provoca inquietud. Si la habitación está iluminada o hay poca. Por ensayo y error ir encontrando aquellos estímulos ambientales que favorezcan su tranquilidad.
  2. Realizar alguna actividad física, en especial caminar.
  3. Realizar otras actividades que aporten dinamismo a vida del enfermo. Observar fotos y vídeos antiguos, conversar sobre su vida pasada. Es importante apoyarse en las cosas que antes le gustaban y no imponer nada
  4. Crear una rutina mejora su ambiente. Generalmente, a los enfermos de Alzheimer los cambios de rutina no le sientan bien. Crea una rutina diaria y así ganará paciencia y seguridad.
  5. Crear un ambiente cómodo que no tenga muchos estímulos para que pueda concentrar toda su energía mental en una conversación. 

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Distracción

Muchos de estos arranques pueden evitarse cuando de antemano notamos a la persona un poco tensa o agitada. En esta situación es cuando debemos de actuar tratando de calmar y reconfortar al enfermo, proporcionándole cariño y seguridad. Seguir las siguientes recomendaciones:

  1. Distraer y evitar la confrontación son una de los dos estrategias más efectivas para evitar la agresividad.
  2. No olvidar los sentidos. Para fases más avanzadas de la enfermedad el uso de los sentidos es fundamental. Puede darle masajes en las manos o acariciar su rostro, esto le genera tranquilidad.
  3. No intentar razonar ni  pensar que asumirá la lógica. La lógica ya es la de la enfermedad de alzheimer y no tiene nada que ver con la de una persona sana. Explicar con frases cortas y sencillas lo que se va a hacer ayuda a disminuir los niveles de ansiedad.
  4. Usar la distracción. Siempre lo dicen los especialistas, distraer es una de las técnicas más efectivas para abordar las alteraciones del comportamiento de los enfermos de Alzheimer. Cambiar el foco de atención, auxiliarse de esas cosas que le gustan. Algo tan sencillo como preguntarle por un tema que le encanta hablar puede hacer que se calme.
  5. Lo repetimos no discutir, ni decir que no, que son imaginaciones suyas, que nadie se está burlando de él ni le está robando. No discutir, distraer y evitar la confrontación.

Cosas que hay que evitar

  • Tratar de no discutir con el enfermo cuando esté molesto, puesto que ya no tiene la habilidad para razonar ni ser lógico en sus planteamientos. En vez de esto, tratar de conservar la energía y de permanecer en calma.
  • Tratar de no enfadarse ya que esto puede empeorar la situación.
  • Nunca reprender o castigar, aun cuando su comportamiento suele ser un berrinche o capricho irrazonable, recordar que ellos no son responsables por lo que hacen.
  • Enfocarse en aquellas cosas positivas que aún puede lograr.
  • Intentar no reírse, ni burlarse ni ser sarcástico.
  • No hacerle preguntas que requieran utilizar la memoria.
  • Procurar no hablar de la persona en su presencia.
  • No tomar las cosas a muy pecho o de manera personal.
  • No apresurar o meter prisas al enfermo.
  • Nunca tratar de forzar al enfermo porque esto simplemente hará aumentar su inquietud y angustia.
  • No poner en riesgo su propia seguridad. Si se cree que las cosas se salieron de control y peligra la vida misma, pedir ayuda a un familiar, a un vecino o aun miembro de un Grupo de Apoyo.

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